A LOS PERIODISTAS DE VENEZUELA Y EL MUNDO

*Nixon Moreno

Estudiante perseguido por el gobierno de Hugo Chávez
(Desde la clandestinidad)

      Ustedes, que tienen por misión la observación de los hechos para describirlos tal como acontecen e informar a la opinión pública, van mis palabras desde una clandestinidad obligada, forzada por la parcialidad del régimen que se ocupa de la administración de la justicia jurídica en el país.

     Muchos periodistas fueron testigos de los sucesos que se produjeron en Mérida como respuesta a la intromisión absurda del Tribunal Supremo de Justicia en los asuntos internos de nuestra universidad. Muchos informaron verazmente, y otros se ocuparon de desfigurar los hechos para convertirme, a falta de argumentos para contrariar la verdad, en el chivo expiatorio de los propios errores de quienes en nombre del gobierno cometieron desafueros incompatibles con la propia Constitución Bolivariana.

      Hoy, soy la víctima escogida. No se ha pensado en la corrección de un error que ha salido de las propias filas de los partidarios del gobierno. Hay que buscarle una justificación al error satanizando a una víctima. No fue Nixon Moreno, aisladamente, quien protestó contra la absurda decisión del Tribunal Supremo de Justicia. Fue la mayoría de los estudiantes universitarios quienes protestaron. Simplemente soy el candidato de esa mayoría a la Federación de Centros Universitarios. Al gobierno no le ha parecido extraño que si tiene la razón, si goza de la simpatía de los estudiantes ulistas, si tiene el triunfo asegurado, entonces ¿por qué la FCU actual solicita al Tribunal Supremo de Justicia que suspenda las elecciones? ¿Qué dirían los chavistas, si se consideran la mayoría en el país, si el presidente Hugo Chávez Frías diez días antes de producirse la elección del diciembre del presente año, solicita al Tribunal Supremo de Justicia que la suspenda alegando que el CNE no está capacitado para convocarla? La verdad es una: sólo los perdedores llaman a suspensión de elecciones.

      He meditado mucho en estas horas de clandestinidad, y han sido muchas las interrogantes que me he hecho, y quisiera que otros me respondieran. He pensado en esa agente de policía que ha sido utilizada sin respeto a su dignidad para acusarme de delitos que NO he cometido, cuando ella misma ha declarado que absolutamente nada tengo que ver en esa situación. ¿Por qué se insiste en mantener una acusación cuando la verdad les demuestra todo lo contrario a lo que dicen quienes quieren verme aniquilado políticamente, porque así creen que la oposición perderá la elección para la nueva Federación de Centros Universitarios? Equivocados están y equivocados continuarán mientras no sean sinceros y den el valiente paso de corregir su error que más daño le hace al gobierno mantenerlo que corregirlo.

      Como el presidente, creo en Dios. A este no existe posibilidad alguna ni de mentirle ni de engañarle. El sabrá juzgarnos en su momento oportuno.
Lo que sí quiero es expresar mi agradecimiento a todos los periodistas que se ajustaron a la verdad de los hechos, y que pueden ser testigos en cualquier juicio donde se pretenda de inculparme de actos que ni siquiera jamás han pasado por mi mente de joven, de estudiante y de político. Sabemos que estamos viviendo un momento en que el poder judicial es indiferente a toda prueba que absuelva al acusado, porque tiene que justificar la mentira del acusador, simplemente porque éste pertenece a las filas del gobierno.

      Mi conciencia está en paz conmigo y con la mayoría de los estudiantes, con la mayoría de los merideños, y con la mayoría de quienes creen en que la justicia jurídica no debe servir a ningún estamento político en particular. Por suerte, muchos son los periodistas que arriesgan su vida en buscar la verdad y darla a conocer. Nunca le he solicitado a ningún comunicador que me conceda un espacio para decir lo que me convenga en perjuicio de la verdad. Me he limitado a los hechos. Los estudiantes dieron una prueba contundente de rechazo a la violación de la autonomía universitaria no sólo de parte de organismos armados del Estado, sino de quien tiene la misión sagrada de velar por el respeto a la Constitución Nacional, como lo es el Tribunal Supremo de Justicia. Nunca, ni siquiera contra la llamada Cuarta República, se logró concentrar tantos estudiantes en una manifestación de defensa de la autonomía como se ha hecho contra este gobierno, que dice ser el más democrático en toda la vida republicana venezolana.
A ustedes los periodistas, les hago llegar no sólo mi felicitación, sino también mi ferviente voto por los éxitos en el cumplimiento del deber de informar verazmente a la opinión pública.

      Tengan en mi un estudiante solidario, que los respeta, y que siempre luchará por la democracia, por la autonomía universitaria, por una mejor educación para todos los venezolanos.



* Nixon Moreno